10 CUALIDADES QUE DEBERÍA TENER UN ENTRENADOR


Preparación Mental Entrenador Material y Otros

 

 

F. Ducasse en su libro “La caja de herramientas del entrenador y el productor” presenta unas veinte cualidades que para él son esenciales para ser un “buen” entrenador y para administrar bien sus equipos. Nosotros le presentamos las 10 cualidades que llamaron nuestra atención.

 

1. La calidad de escucha.

La calidad de escucha es muy importante tanto para entender bien lo que sus jugadores están diciendo como para que puedan expresarse. Recuerde no escuchar solo a los líderes. Atención, no somos receptivos cuando estamos demasiado preocupados por nosotros mismos. La calidad de escucha implica poder salirse un poco de uno mismo.

 

2. Saber crear el enlace.

Teja poco a poco una relación de respeto y confianza que será la base de una relación de trabajo. Además, con algunos jugadores sensibles, tímidos o desconfiados, es muy importante romper el hielo, entrar en su universo, hacerles sentir que los aprecia antes de poder transmitir.

 

3. Ser un entrenador riguroso y cálido.

Una exigencia demasiado grande por parte de un entrenador nunca satisfecho, nunca feliz puede degradar la relación y cortar las alas de sus protegidos. Cada entrenador tiene como objetivo imponer una disciplina y enseñar a sus jugadores a superarse a sí mismo, sin duda, pero lo logrará si establece un vínculo entre el esfuerzo y el placer. ¿Quién puede soportar largos y repetidos esfuerzos, sacrificios importantes sin sentir el mínimo de placer? Las cualidades humanas del entrenador, la calidad de la relación que establece, el respeto que muestra a sus jugadores son lo que les dará el placer y el deseo de seguirlo, ¡incluso en sus más altas exigencias!

 

4. Formalizar palabras clave.

Dar sentido a las palabras utilizadas. Algunas palabras tales como “concentración”, “rigor”, “motivación”, son tan importantes y se usan tan a menudo... que deben ser descartadas. Usted debe asociarlas con otras nociones. No tiene sentido, por ejemplo, decirle a los jugadores que se “concentren” si no entienden cómo hacerlo, si no entienden en qué enfocarse. Será más fácil para ellos “concentrarse” si les dice “concéntrense en el balón, en su juego, o concéntrese en un punto de referencia, en una instrucción, en sus apoyos...”

 

5. Ir en contra de su cultura.

El discurso de los “maestros”, de los profesores es a menudo negativo y frágil en nuestra cultura. Sin darnos cuenta, hacemos lo mismo, tenemos los mismos reflejos y sistemáticamente criticamos de manera negativa. Sin embargo, los jugadores esperan especialmente que los tranquilice, que los anime. Su palabra tiene mucho impacto en sus jugadores, ¡más de lo que creemos! Trate de insistir en lo que hacen bien, en sus esfuerzos, en su progreso, en sus deseos...

 

6. Evitar la infantilización.

El desafío para un entrenador es menos la dominación que el compartir. Un equipo debe ser también un lugar de socialización con una dosis de democracia, donde todos tienen el derecho y el deber de expresar su punto de vista, donde aprendemos a prestar atención a los demás. El hecho de ser siempre directivo (tú debes, no debes, te observo...) puede infantilizar a los jugadores y constituir un freno para la autonomía y para el sentido de responsabilidad.

 

7. Transmitir confianza (no estrés)

El día J, el día del partido, en los niveles físico y técnico-táctico se realizan los juegos. Lo importante ahora es la buena gestión de las emociones, el estrés de los jugadores. ¡Los jugadores pueden sentir estrés en un entrenador, especialmente a través de su lenguaje corporal! ¡No les inflija su estrés! Por lo tanto, saber mantenerse alejado, pero a la vez comprometido y relajado, le dará confianza a los jugadores. No hacer demasiado y no dar demasiado es también un signo de confianza en los jugadores.

 

8. Atenuar la competencia.

¿Cómo vivir un partido como una fiesta y no como un funeral? A menudo el ambiente no es ni de desinterés ni de creatividad. Se enfatiza demasiado en la motivación y el éxito. Al hacer esto, usted crea presión sobre ellos. Insista más bien en el juego, en la tarea de cada uno, en la ayuda mutua, en el placer de jugar. El resultado positivo será la consecuencia...

 

9. El estilo

El estilo de un entrenador es lo que lo distingue en su comportamiento y en su método de trabajo. Su mejor cualidad es lo que se convierte en su marca registrada. Los que tienen un estilo marcado parecen saber quiénes son, qué quieren, ¡y es muy difícil abordar a alguien que sabe quién es!

 

10. Usar pocas palabras

Tanto en la comunicación como en la literatura, ser corto es a menudo lo más difícil. Cuando se tiene éxito, el impacto es mayor. El rol de un entrenador es el de evitar hacerse más complejo para simplificar, y por supuesto evitar la acumulación de diferentes nociones que se anulan entre sí, para evitar charlatanerías.

 


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