Golpear más fuerte en fútbol: 7 maneras (y análisis biomecánico de la patada)


Preparación Física Jugador y Entrenador Fuerza

 

Golpear más fuerte en fútbol: 7 maneras (y análisis biomecánico de la patada)

Presentamos un artículo de Moritz Klatten (preparador físico alemán) que explica cómo mejorar la potencia de la patada. ¡Él propone 7 maneras!

Luego, presentaremos (para aquellos a quienes le interese) una explicación biomecánica de la patada y las consecuencias que eso tiene en materia de ejercicios para hacer (y para no hacer).


 

“Para mejorar la potencia de la patada, numerosos entrenadores de fútbol actuales pierden completamente el objetivo, concentrando únicamente sus esfuerzos en el mejoramiento de la técnica. Está demás decir que en la patada, la técnica es esencial para obtener un rendimiento óptimo, pero ésta presenta limitaciones.

La potencia constituye un factor igualmente importante en la capacidad de efectuar una buena patada. La definición de la potencia es fuerza x distancia/tiempo. Esta ecuación explica bien la razón por la que los atletas como los que levantan pesas son capaces de correr más rápido y saltar más alto al hacerse más fuertes, incluso si ellos no corren o saltan como parte de su entrenamiento.

 

Entonces, si la técnica es esencial para una buena patada, una vez adquirida, es posible mejorar la potencia del golpe de diferentes maneras.

 

He aquí 7:

 

Buscar el equilibrio estructural del cuerpo

Aunque la mejor manera de mejorar la potencia del golpe es el entrenamiento de los músculos específicos utilizados en fútbol, alcanzar un buen equilibrio estructural del cuerpo es también importante.

Los desequilibrios estructurales pueden llevar a lesiones que impedirán al jugador participar en los partidos e incluso entrenarse.

Un artículo publicado en el International Journal of Sports Medicine examinaba cómo se podían evitar las lesiones sufridas por los jugadores de fútbol.

El estudio evaluó a 180 jugadores de fútbol de sexo masculino durante un año. Los investigadores concluyeron que el 42% de las lesiones encontradas estaban ligadas a factores como inestabilidad de la articulación, tensiones musculares, readaptación inadecuada y falta de entrenamiento.

Es bastante fácil evaluar tales factores por medio de una evaluación de equilibrio estructural.

He aquí un test de equilibrio estructural que evalúa la estabilidad de diferentes articulaciones, incluida la de la rodilla, ya que esta calidad atlética puede tener una incidencia en la biomecánica del golpe.

 

El test de Klatt

Explicaciones en video (se puede traducir en youtube):

 

 

Si la rodilla del atleta va hacia dentro al momento de la recepción, podemos suponer que existe una debilidad (generalmente, en el vasto interno, un músculo en el interior del muslo), lo que aumenta el riesgo de una lesión en la rodilla. Gracias a tales informaciones, un preparador físico puede prescribir los ejercicios correctivos apropiados que permitirán alcanzar el equilibrio muscular y lograr así la estabilidad de la rodilla.

 

❷ Trabajar la fuerza explosiva

La pliometría es considerada una técnica prometedora para el mejoramiento de la potencia del golpe.

Un estudio que eval a jugadores de fútbol del sexo femenino publicado en 2011 en el Journal Strength and Conditioning Research estableció que las participantes cuyo entrenamiento comprendía la pliometría “eran capaces de patear el balón a una distancia considerablemente más larga después de 14 semanas”.

Debido a que los movimientos de levantamiento de pesas incluyen también los elementos de la pliometría, podemos estimar que los ejercicios de levantamiento de pesas son beneficiosos para los jugadores de fútbol.

Recomiendo fuertemente que los jugadores aprendan a ejecutar este tipo de ejercicios con un entrenador de levantamiento de pesas calificado.

 

  Reforzar los abdominales

La estabilidad del tronco desempeña un rol mayor en la producción de la fuerza.

Toda variación del equilibrio causada por una debilidad de los músculos abdominales puede afectar la capacidad de generar fuerza.

Por otra parte, un desequilibrio en el desarrollo muscular abdominal puede también afectar la capacidad de generar fuerza.

Aun cuando desde un punto de vista anatómico, los “abdominales inferiores” no existen realmente, un desarrollo excesivo de la porción del músculo recto mayor sobre el ombligo (sobre-umbilical) por la ejecución de movimientos de amplitud parcial como los abdominales sentado puede conllevar a una rotación excesiva de la pelvis hacia delante.

Esta postura conlleva al estiramiento de la porción del músculo recto mayor bajo el ombligo (bajo-umbilical), que disminuye la capacidad de este grupo de músculos de producir fuerza y de contribuir a la estabilidad del tronco.

Los investigadores demuestran que un desarrollo desequilibrado de los abdominales podría considerarse un factor contribuyente al aumento incrementado de hernias sufridas durante la práctica de un deporte en los atletas de hoy día.


Reforzar los músculos abdominales por medio de una variedad de ejercicios es fundamental para efectuar golpes potentes. Ya que, en este contexto, los músculos lumbares forman parte también de los músculos abdominales, deben ser reforzados también.

Ejemplos de ejercicios abdominales : (se puede traducir en youtube)

 

 

Trabajar los músculos isquiotibiales

En sus esfuerzos por mejorar la potencia del golpe, los entrenadores en preparación física se concentran frecuentemente en los cuádriceps y descuidan los músculos isquiotibiales de la pierna. Esto es un error, ya que los músculos isquiotibiales desempeñan un rol importante en el mejoramiento del control del golpe.

Reforzar los músculos isquiotibiales no se base en los flexiones de las piernas, que trabajan la flexión de las rodillas.

Los músculos isquiotibiales participan en la flexión de la cadera, por lo que los ejercicios como las extensiones lumbares y los levantamientos del suelo son muy beneficiosos.

Las elevaciones de glúteos le dan “mucho más por su dinero” ya que trabajan la extensión de la cadera al comienzo del movimiento y la flexión de la rodilla al final del movimiento.

 

Ejemplos del ejercicio elevaciones de los glúteos

 

 

Calentar convenientemente antes de efectuar los tiros

Los jugadores están frecuentemente ansiosos por comenzar a practicar  

su deporte sin esperar, sin embargo, descuidar el calentamiento puede conllevar a lesiones.

Por ejemplo, les investigadores indicaron que los jugadores deberían evitar hacer tiros sin estar calentados, ya que esta práctica estaba asociada al desgarro muscular de los cuádriceps.

Para mayor información sobre el calentamiento especial prevención de lesiones, haga clic aquí

 

 

Hacer levantamiento de pesas durante la temporada de competencia

Aun si los jugadores de fútbol reducen necesariamente su trabajo en el gimnasio durante la temporada, una reducción considerable de este tipo de entrenamiento hace a los jugadores más débiles e incapaces de ofrecer suficiente potencia.

Por ejemplo, en un estudio hecho al equipo nacional de Noruega durante una temporada de 12 semanas, los jugadores que se entrenaban en el gimnasio una vez por semana lograron mantener las ganancias de fuerza y de velocidad en el sprint que habían hecho durante la pre-temporada, mientras que los jugadores que se entrenaban solamente una vez cada dos semanas perdieron fuerza a nivel de las piernas y velocidad en el sprint (estudio publicado en el 2011 en el Journal of Strength and Conditioning Research).

 

No abusar del entrenamiento aeróbico

Debido a que el entrenamiento aeróbico puede comprometer la fuerza, y por tanto, la potencia del tiro, debemos utilizar este tipo de entrenamiento de manera prudente.

De acuerdo al manual de entrenamiento atlético Interval Training: Conditioning for Sports and General Fitness escrito por Edward L. Fox y Donal K. Mathews, la contribución del sistema energético de origen aeróbico se eleva al menos al 20% de toda la energía requerida en el fútbol.

Para los guardametas, los jugadores que deben hacer frecuentemente patadas largas y precisas, esta contribución es nula.

Como entrenador, usted aprovechará su experiencia para ayudar a los jugadores de fútbol a alcanzar el más alto nivel de desempeño. Aun cuando ellos deben buscar constantemente mejorar su técnica, deben ser guiados para que desarrollen su fuerza y su control.

 


 

 

Un poco de biomecánica y otros ejercicios para mejorar la patada

 

La biomecánica es un área bastante compleja ¡que puede ser muy útil en la preparación física!

Luego del análisis, permite dar indicaciones sobre cómo trabajar un movimiento”, “qué músculos son importantes en un movimiento”, “de qué manera se expresan, en qué modo de contracción, a qué velocidad,…”

No vamos a presentarles un curso de biomecánica, pero les mostraremos rápidamente un ejemplo de aplicación con un gesto que todo el mundo desea mejorar: la patada (y algunos ejercicios posibles para mejorarla).

Si usted encuentra esto un poco complicado o si no le interesa, puede pasar directamente a la parte Modalidades de intervención en la preparación física”, donde se presentan algunos medios para mejorar la patada (en la última parte, al final de la página).

 

Ejemplo de aplicación con un análisis biomecánico de la patada en el fútbol y lo que eso puede aportar a la preparación física.

Antes de comenzar el análisis biomecánico de la patada en el fútbol, nos parece importante comprender ¿por qué estudiar este gesto y cuáles son los factores claves del desempeño en la patada en el fútbol?

La patada en el fútbol es el medio más utilizado para anotar los goles (la cosa más importante, ya que es el único medio de ganar). La patada es la técnica de golpe más utilizada por los jugadores.

Esta técnica es también muy utilizada para hacer grandes cambios laterales o aperturas en profundidad muy desestabilizadoras para el equipo contrario si son exitosas.

 

Según nuestra experiencia, una de las diferencias más importantes entre un buen jugador y un muy buen jugador se sitúa a nivel de la eficacia de la patada (mayor potencia, mayor velocidad de ejecución, mayor precisión, mayor eficacia).

A un nivel alto, la intensidad y la densidad cada vez mayor del juego ofrece poco espacio y poco tiempo a los jugadores en posesión del balón.

El tiempo de tiro es, en el 90% de los casos, muy corto.

Una de las claves del rendimiento en la patada será entonces:

- la toma de decisión rápida

- la velocidad rápida de ejecución del gesto

 

Nuestro rol de preparador físico va a ser mejorar estos parámetros.

Para ello, necesitamos mucha información que el análisis biomecánico nos va a dar.

 

El objetivo es caracterizar los aspectos biomecánicos de los miembros inferiores (y superiores) durante la patada.

La idea es comprender y cuantificar las exigencias de la patada con el fin de orientar y determinar el trabajo físico para optimizar este gesto.

 


Análisis biomecánico de la patada 

La patada necesita cualidades técnicas: posición y orientación del cuerpo, posición del pie de apoyo, coordinación de los diferentes segmentos, pero también necesita cualidades físicas: coordinación, velocidad, fuerza y cualidades mentales: confianza en sí mismo y toma de riesgos.

Los estudios sobre el tiro con el pie han estudiado principalmente la patada.

El contacto del balón sobre el pie se sitúa a nivel del metatarso y los cuneiformes medios e intermedios.

Es el tiro más utilizado a niveles superiores, permite la mejor transmisión de velocidad al balón que puede así ser proyectada a más de 120 km/h.

 

Para comprender un poco mejor, vamos a descomponer y analizar las diferentes fases que componen la patada. 

Generalmente, podemos descomponer la acción de la patada en cuatro fases:

 

    Impulso 

Implica un empuje completo de la pierna de apoyo. El jugador debe impulsarse hacia delante, la acción de los brazos semi flexionados a 90° es hacia delante. Hay un fortalecimiento muscular de la pelvis en retroversión con un desplazamiento sinusoidal del centro de gravedad.  

 

El impulso es una fase de contracción y de relajación, alternadamente, de los cuádriceps (derecho anterior, vasto medio, vasto lateral y derecho interno) y de los tendones de la pierna (medio tendinosos y medio membranosos). El cinturón escapular (pectorales, deltoides) es también movilizado al igual que el cinturón abdominal y los músculos de los miembros superiores por el trabajo alternado de los brazos.

 
El jugador debe aumentar su velocidad horizontal para alcanzar su velocidad óptima (propia a cada quien) y curvar su trayectoria para situarse bien con 
respecto al balón. El cuerpo debe inclinarse hacia delante al límite de la “caída”.

 

   El ajuste

El jugador debe disminuir la longitud de sus pasos (estos pequeños pasos de ajuste permitirán una colocación adecuada para la preparación del gesto), disminuir su velocidad horizontal para colocar correctamente su pie de apoyo con respecto al balón (al lado o ligeramente adelante), a una distancia recomendada de 20cm aproximadamente (sin embargo, ciertas preferencias motrices pueden disminuir o aumentar esta distancia).

 

Se ha sugerido que el pie de apoyo debería situarse de 5 a 10cm por detrás y de 5 a 28cm al lado del balón (Hay, 1993). Sin embargo, esta información no ha sido confirmada experimentalmente.

 

Esta pierna de apoyo debe entonces bloquearse de manera dinámica. 

El tronco debe estar bien tonificado.

La energía cinética de la carrera será así óptimamente transmitida a la pierna de tiro. 

Isokawa et al. (1988) estudiaron esta fase de acercamiento en un estudio y observaron que un ángulo de 45 grados entre el eje del jugador y el balón permitiría un movimiento eficiente.

 

   La armada

Durante la armada de la pierna de tiro, dos parámetros pueden resaltarse:

- La velocidad angular: el mejoramiento de la velocidad angular permitirá una potencia superior sin aumentar la fuerza. 

- El uso de la capacidad elástica del músculo antes de utilizar su capacidad contráctil: noción del ciclo de estiramiento reenviado, es decir, cuando el músculo se contrae, su antagonista se estira, de esta forma, mientras mayor sea la capacidad de estiramiento de un músculo, mejor será la capacidad de contracción de su antagonista.

Esta armada corresponde al lanzamiento hacia la parte trasera de la pierna de tiro, al mismo tiempo que hay un bloqueo de la pierna de apoyo y así la creación de un punto de apoyo dinámico. De esta forma, la energía cinética adquirida al momento de la carrera puede ser transmitida a la pierna de tiro (al segmento libre).

 

Durante la armada, podemos ver muchos movimientos funcionales que lo componen.

Para efectuar la armada, los movimientos encontrados son:


- anteversión de la pelvis,

- la pierna que golpea el balón hace a continuación una abducción ligera (en el plano frontal)

- una extensión de la cadera (la pierna parte hacia atrás: en el plano sagital)

- una flexión de la pierna de tiro sobre el muslo (músculos isquiotibiales, poplíteo, sóleo)

- una abducción del muslo (tensor de fascia lata, glúteos medios y pequeños glúteos)

- una extensión del pie (pierna anterior, extensor común de los pulgares, extensor propio del juanete y peroné anterior)

 

Shan et al. (2005) se interesaron igualmente por la cinemática de los miembros superiores y pudieron constatar una abducción del brazo del lado de la pierna de apoyo al momento de la armada. Así como una rotación de los hombros a la inversa de la de la pelvis.

Asimismo encontraron una inclinación de la pelvis hacia adelante (Lees, 2009).

 

El interés de la armada es permitir golpear el balón con más potencia que si se hiciera con la ayuda de una acción concéntrica.

 

  La patada

Durante esta fase, se observará una rotación de la pelvis alrededor de la pierna de apoyo que va llevar el muslo hacia adelante (Weineck, 1997).

La cadera comenzará a flexionar y a sufrir una abducción (Levanon, 1998).

Durante este mismo período, el tobillo sufrirá una abducción (rotación interna) y se observará una flexión plantar (Levanon, 1998). La pelvis está hacia atrás al momento del contacto del pie con el balón (Lees, 2009). El cuerpo está inclinado hacia delante y del lado de la pierna de apoyo al momento del golpe (Parassas, 1990; Lees, 2002).

La patada golpea el centro del balón para transmitir mejor la energía aportada por la pierna de tiro (hay que “atravesar el balón”).

La energía cinética adquirida por el bloqueo del pie de apoyo es transmitida al tronco que la trasmitirá a la pierna de tiro, lo que explica el cierre del ángulo de declinación.
Una vez que está el nivel del muslo, esta energía va a ser transmitida al nivel de la pierna y del pie por la extensión de ésta con respecto al muslo.
De hecho, habrá un “bloqueo” a nivel de la rodilla, permitiendo transmitir esta energía.

Con respecto a la parte superior del cuerpo, el brazo del lado de la pierna de apoyo sufre una abducción y una flexión al contacto del balón. Los hombros sufren una rotación contraria a la fase de armada (Lees, 2010).

El objetivo es la transmisión de las fuerzas del cuerpo al balón, manteniendo el control.
La mecánica de la patada implica el uso de una cadena cinética incluida en el pie, la cual corresponde generalmente al modelo de marcha y de carrera. Notamos, sin embargo, algunas diferencias, especialmente en lo que se refiere a la participación del miembro en apoyo, el cual ata y estabiliza la cadera, impidiendo al cuerpo moverse hacia delante.

Las articulaciones del tobillo y del pie contribuyen al control y determinan el ángulo de contacto que influenciará la dirección tomada por el balón.

Asimismo, hay que retener que los principios biomecánicos que influyen más en la patada son las fases de tensado rápido del pie luego del movimiento angular de la rodilla y de la tibia. Estas fases tienen que ver con el movimiento, el movimiento opuesto y el equilibrio estático y dinámico. 

 

Los psoas, aductores y los abdominales son particularmente requeridos durante esta última frase. 

 

Ahora vamos a analizar los otros parámetros biomecánicos que nos parecen interesantes.



Análisis muscular

Impulso y ajuste

Nos encontramos en una fase de contracción y de relajación, alternativamente, de los cuádriceps (femoral derecho o anterior, vasto medio, vasto lateral y derecho interno o vasto intermedio) y los músculos isquiotibiales (bíceps crural, semitendinoso y semimembranoso). El cinturón escapular se moviliza (pectorales, elevador de la escapula, deltoides,…), al igual que el cinturón abdominal y los músculos de los miembros superiores debido al trabajo alternado de los brazos.

 

La armada

La armada corresponde a una rotación externa del muslo (glúteo mayor, cuadrado femoral, piriforme, obturador interno y gemelos), una extensión del muslo con respecto al tronco (glúteo mayor y músculos isquiotibiales), una flexión de la pierna que golpea sobre el muslo (músculos isquiotibiales, poplíteo, suela, plantar, gastrocnemio medio y lateral), una abducción del muslo (músculo tensor de la facsia lata, glúteo medio y pequeño) y extensión del pie (pierna anterior, extensor común de los pulgares del pie, extensor propio del juanete y peroné anterior).    

 

El golpe

El momento del golpe corresponde a la aducción de la pierna que golpea, donde el pie se encuentra en extensión (el pie que golpea está estirado), con extensión de la pierna (cuádriceps contraídos al máximo) y cierre del ángulo pierna/tronco hasta un máximo de 90°C. 

 

El mejoramiento en fuerza de los músculos flexores de la cadera (psoas ilíacos), de los extensores de las rodillas (cuádriceps) y de los extensores de los tobillos (gastrocnemios, tibial posterior) parece una prioridad en el objetivo de mejoramiento del desempeño en este movimiento (J. P. Ancian, 2008).

 

Los estudios de Cabri, Dufour & All, provenientes de “The relation between muscular strength and kick performance” de Science and Football en 1988, muestran la importancia de los músculos flexores de la cadera y los extensores de la rodilla en la potencia de la patada de los futbolistas. 

 

Se ha demostrado que la velocidad de las patadas es significativamente mayor cuando la musculatura de los extensores de la rodilla está estirada y luego se acorta con respecto a las patadas, implicando solamente acciones concéntricas (Bober et al., 1987). Por esta razón, se ha enfatizado particularmente el rol del ciclo de acortamiento de las extensiones de rodilla para una patada exitosa (Lees et Nolan, 1998).

Se utilizó una electrografía (EMG) para examinar los modelos de activación muscular y poder explicar el rol y el nivel de activación muscular durante las patadas (Bollens et al., 1987; De Proft et al., 1988; McCrudden et Reilly, 1993, McDonald, 2002, Orchard et al., 2002)

 

He aquí los resultados

Valores característicos de la actividad EMG durante las fases de impulsión hacia atrás y hacia delante, según se informa en la literatura

 

Iliopsoas

60-80% 2

65.1 – 100.9% 2

 

Rectus femoris

25-60% 2

47.8 – 51% 3

32.5 – 68.7% 2

78.6 – 85.5% 3

59.1 – 63.8%3

Vastus lateralis

0 – 40% 2

70% 1

~64 – 102% 2

~80% 1

~80% 1

Vastus medialis

90% 1

33.1 – 40.8% 3

~80% 1

66.9 – 70.4% 3

~80% 1

55.4 – 70.8%3

Biceps femoris

15-25% 2

70% 1

38.9 – 50% 3

5.2 - 30% 2

<30% 1

39.8 – 40.1% 3

~40% 1

53.6 – 54.1%3

Gluteus maximus

5-15% 2

65-70% 1

2.1 – 32.1% 2

<30% 1

~80% 1

Semitendinosus

70% 1

30% 1

~40% 1

Tibialis anterior

40% 1

30% 1

~80% 1


Es fácil ver que los movimientos articulares y segmentarios durante la patada son causados por la activación simultánea de un número relativamente importante de músculos.

Para configurar mejor nuestros ejercicios de preparación física, sería interesante tener un estudio muy preciso sobre la función de cada músculo y el tiempo en el cual cada músculo se activa durante el movimiento.

Un estudio que nos sería útil igualmente sería un estudio preciso sobre las co-activaciones de los músculos mono y bi-articulares en cada fase del golpe.

Asimismo, sería interesante conocer las diferencias y los ajustes necesarios a nivel muscular, según el tipo de golpe: golpe muy potente, golpe muy preciso, golpe bajo, golpe medio…



Cinemática lineal y angular 

El análisis cinemático del gesto deportivo consiste en describir los movimientos del cuerpo y sus segmentos que se producen en momentos determinados, en lugares determinados en el espacio. 

 

La búsqueda de mejoramiento muscular debe hacerse con pleno conocimiento de las características temporales y espaciales del movimiento.

Vamos a intentar analizar las velocidades lineales de las diferentes articulaciones sobre el miembro que va a golpear el balón.

 Aquí hay una tabla interesante sobre la velocidad lineal del tobillo, de la rodilla y de la cadera durante una patada, entre el comienzo del movimiento y el contacto con el suelo (diagramas de la izquierda) y el contacto con el suelo con el impacto del balón (diagramas de la derecha) separados al 10% para cada fase.   

 

Observamos que la primera aceleración es aquella de la cadera, seguida por la de la rodilla y finalmente por la del tobillo. Luego, al final del movimiento (antes del contacto del pie con el balón), observamos que la velocidad de la cadera y luego de la rodilla disminuye, mientras que la del tobillo aumenta bruscamente. 

 

Las velocidades angulares de los segmentos van a alcanzar simultáneamente sus valores máximos. La extensión de la rodilla comenzará una vez que se alcance la velocidad angular máxima del muslo. La de la pierna ocurrirá en el momento del impacto (Levanon, 1998; Dorge, 1999).

Las velocidades de la cadera, la rodilla y el tobillo afectarán la velocidad lineal del pie que afectará a su vez la del balón, resultado de la suma de velocidades de los segmentos (Isokawa et Lees, 1988; Nunome, 2006; Ismail, 2010).

 

De acuerdo a Levanon et Dapena en 1998, es solamente la velocidad del pie al momento del impacto lo que se correlaciona con la velocidad del balón en la salida de la patada. Además, argumentan que esta velocidad del pie es mayormente dependiente de la velocidad de contracción de los cuádriceps, lo que induce a la extensión de la rodilla.

 

Recientemente, Lees et Nolan analizaron las patadas de dos futbolistas profesionales y encontraron los siguientes ángulos articulares al momento del golpe: 

117 grados para el tobillo

129 grados para la rodilla.

La patada en el fútbol se caracteriza entonces por rotaciones segmentarias y articulares en varios planos.

 

Los coeficientes de correlación entre la velocidad del balón y la velocidad del pie reportados en la literatura son elevados (r> 0,74) (Asami et Nolte, 1983, Levanon et Dapena, 1998, Nunome et al., 2006a). Mientras mayor sea la velocidad del pie antes del impacto, más corto es el contacto pie-balón y mayor es la velocidad del balón. 

 

Al contacto del balón, el pie se desplaza simultáneamente con el balón a una distancia igual a los 2/3 del diámetro del balón (Asai et al., 2002). Además, una deformación significativa ocurre al impactar el balón, resultando en un incremento de las fuerzas (Asai et al., 2002) y en la liberación de la energía (Tsaousidis et Zatsiorsky, 1996). Por lo tanto, aparte de los fenómenos observados durante la fase de pre-impacto, es necesario comprender la importancia y los mecanismos durante la fase de colisión. Particularmente, el coeficiente de restitución dependerá de la cantidad de deformación del pie y del balón al momento del impacto.  

Se ha sugerido que un cambio del coeficiente de restitución de 0,5 a 0,65 conduciría a un aumento del 10% de la velocidad del balón (Bull-Andersen et al., 1999). El coeficiente depende de las propiedades mecánicas del balón, del zapato, del tobillo y del pie al momento del impacto (Asami et Nolte, 1983; Bull-Andersen et al., 1999).

Por lo tanto, cuanto menor sea la deformación del pie, mayor será el coeficiente de restitución.

Análisis de la precisión de la patada

 Existen pocos estudios sobre este aspecto. 

La precisión del tiro dependería de la velocidad a la cual el jugador se acerque al balón (Godik et al., 1993).

Habría una velocidad de acercamiento óptima para obtener un tiro preciso (Godik et al., 1993).

Realizar una patada precisa resultaría automáticamente en una reducción de la velocidad del balón, debido a una reducción de las velocidades de las articulaciones lineal y angular, con respecto a una patada potente (Lees et Nolan, 1998).

Esta reducción está asociada a una disminución del rango de los movimientos de las articulaciones pélvicas, de las caderas y de la rodilla (Lees et Nolan, 1998).

 

Otra observación interesante está relacionada al punto de contacto entre el balón y el pie. Se ha sugerido que las fuentes de inexactitud se deben al error en la fuerza aplicada por el pie (Asai et al., 2002, Carre et al., 2002). La primera proviene del error en la dirección de la fuerza aplicada y la segunda se debe al desplazamiento de la fuerza. Si el balón es golpeado en el centro, seguirá una trayectoria casi recta y ganará la velocidad máxima posible con un mínimo de efecto (Asai et al., 2002, Carre et al., 2002).

Por otro lado, si la fuerza aplicada al balón es dirigida en un ángulo hacia la dirección deseada, el balón mostrará una velocidad inferior, un mayor efecto y un trayecto más largo y más curvado, con un cambio posible en la dirección final del balón (Asai et al., 2002, Carre et al., 2002).


 

Transmisión de la fuerza al balón

 Los mecanismos que permiten aumentar la velocidad del pie: 

- Durante la fase de impulso, el empuje de la pierna de apoyo en el suelo (hacia atrás) creará una velocidad horizontal que dará velocidad a la pierna que golpea.

- El bloqueo de la pierna de apoyo, combinado con un fortalecimiento muscular del tronco permitirá que esta energía cinética sea transmitida a la pierna que golpea. 

- El jugador utilizará también la fuerza elástica de los músculos involucrados.

 

La velocidad del balón es el principal indicador biomecánico del éxito de la patada y es el resultado de varios factores como: 

La transferencia óptima de energía entre los segmentos (Plagenhoef, 1971),

la velocidad de acercamiento y el ángulo (Isokawa Et de Lees, 1988, Kellis et al., 2004),

la fuerza muscular y la potencia de los jugadores (Cabri et al., 1988, De Proft et al. ). 

 

 

 

Modalidades de intervención en la preparación física



Aplicaciones prácticas

Hemos visto que hubo un cambio de fase en las velocidades lineales de la cadera, la rodilla y el tobillo durante la patada.

La primera aceleración observada es aquella de la cadera, seguida de la de la rodilla y finalmente de la del tobillo.

Además, la velocidad más alta alcanzada es la de la articulación del tobillo, ya que es la que tiene menos carga.

 

Muchos preparados físicos de fútbol proponen movimientos “específicos” para mejorar la patada. 

Por ejemplo, en el entrenamiento con pesas, la extensión de la pierna es muy útil. Sin embargo, ¿está este movimiento adaptado para mejorar las patadas en el fútbol? 

 

En este movimiento, la carga impuesta se coloca sobre la articulación distal (tobillo), lo que tiene por efecto ralentizar significativamente el movimiento de la cadera que ya está en flexión. Por lo tanto, es imposible considerar la extensión de la pierna como un trabajo de fuerza específico (porque durante nuestros movimientos, la cadera está inicialmente en extensión y luego, en flexión y nunca está fija). 

Además, poner peso (¡a veces demasiado!) en esta parte distal ¿no es una fuente de lesiones?

Otro ejercicio ampliamente  utilizado para mejorar la patada en el fútbol es el trabajo con elásticos. ¿Cuál es el problema? 

La rigidez del elástico aumenta con el estiramiento, lo que ralentiza el final del movimiento. Como hemos visto, durante la patada, la velocidad es máxima al final del movimiento. Por lo tanto, se necesita menos resistencia al final del movimiento. 

Una posibilidad sería utilizar el elástico no como resistencia sino como acelerador. Un trabajo de sobre-velocidad con elásticos sería más interesante. 

Para volver a la idea de trabajar con resistencia, trabajar con polea baja, por ejemplo (lo que tiene la ventaja de no distorsionar el movimiento en su conjunto y no aumentar la resistencia durante el movimiento) parecería más relevante. 

La flexión de la cadera a muy alta velocidad al final del movimiento requiere una gran flexibilidad de los extensores de cadera de la pierna, el grupo de músculos isquiotibiales. Por lo tanto, se recomienda un trabajo de estiramiento pasivo y activo-pasivo para mejorar la flexibilidad pasiva de esta parte del cuerpo. 

Cuanto mayor sea la flexibilidad pasiva, mayor podrá ser la flexibilidad activa (la flexibilidad buscada en nuestro caso).

Paralelamente a este trabajo de flexibilidad pasiva, será beneficioso trabajar la flexibilidad activa, con ejercicios sobre vallas altas, por ejemplo.

Para una flexión de cadera a muy alta velocidad, es necesario poseer antagonistas muy fuertes para limitar la inhibición nerviosa de la contracción agonista. Por lo tanto, se debe integrar en el entrenamiento un refuerzo de la fuerza máxima excéntrica de los músculos isquiotibiales y los glúteos.

Hemos visto que cuanto menor es la deformación del pie, mayor es el coeficiente de restitución. Por lo tanto, la “rigidez” del pie y del tobillo sería una fuente de progreso.

Un trabajo de fortalecimiento muscular de la articulación del tobillo parece relevante y un trabajo de “griffage”, por ejemplo, o realizar ciertos ejercicios con los pies descalzos, permitirá fortalecer los músculos intrínsecos del pie. 


Basados en el análisis, la potencia de la parte inferior del cuerpo (pero también el cinturón abdominal, el tronco y la parte superior del cuerpo) parece ser un factor clave en la capacidad de realizar una buena patada.

Aquí hay varias maneras que podríamos utilizar para mejorar esta potencia útil al patear: 

 

Trabajar la velocidad y la fuerza

- La pliometría es una técnica muy interesante para mejorar estas cualidades. Hemos visto que la capacidad elástica y contráctil del músculo es un factor clave de una buena eficacia de la fase de armada, la pliometría nos permitirá mejorarla.

- Los movimientos de levantamiento de pesas también mejorarán la eficacia de los glúteos, las caderas (en extensión), las rodillas y los tobillos y la sinergia de los músculos de las tres articulaciones tobillo-rodilla-cadera que se necesitan para patear en el fútbol. 

- En el mismo objetivo de eficacia de la extensión de la cadera, se podrán utilizar también movimientos como el kettlebell swing o el “lanzamiento de la pelota medicinal”.

La pliometría y los movimientos de levantamiento de pesas mejorarán  también el empuje de la pierna de apoyo durante la fase de impulsión y, por lo tanto, permitirán aumentar la velocidad horizontal del jugador.

 


Asimismo, hemos visto la importancia de los músculos isquiotibiales en el movimiento al patear. Por lo tanto, es necesario trabajarlos:

- En sus esfuerzos por mejorar la potencia de las patadas, a menudo los preparadores físicos se concentran en los cuádriceps y descuidan los músculos isquiotibiales. Esto es un error, ya que los músculos isquiotibiales desempeñan un papel clave en la mejora del control de la patada.

El fortalecimiento de los músculos isquiotibiales no sólo se basa en la flexión de las piernas, que trabajan la flexión de las rodillas. Los músculos isquiotibiales participan en la flexión de la cadera, por lo que los ejercicios como las extensiones lumbares y los levantamientos del suelo son muy beneficiosos.

 


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